jueves, 22 de septiembre de 2016

Susto, lección.

Fue horrible, todo sucedió en pocos segundos, esos mismos segundos que me hicieron crecer años y en los que volví a nacer.

Y ojalá nunca hubiese tenido lugar, pero cuando algo tiene que pasar, pasa. Y de ti depende como tomarlo, pudiendo martirizarte y hundirte o aprender de ello. Yo he decidido tomármelo como una lección.

A veces necesitamos un escarmiento para abrir los ojos y ver lo miserables que nos creemos y lo afortunados que somos. Y es que la vida va mucho más allá de un móvil nuevo, unos estudios, un chico o la situación política de tu país. He sido la primera en enfadarme, indignarme o entristecerme por estas cosas, pero a partir de ahora espero que esto cambie. Claro que tendré momentos para estar triste o enfadarme con el mundo, pero no como lo he hecho hasta ahora. La vida es algo que nunca valoraremos lo suficiente. La vida es sentir; son amigos, son amores, son disgustos y alegrías. La vida son momentos; es viajar, es observar las estrellas hasta quedarte dormido, es respirar la brisa del mar o escuchar el paso de un riachuelo.

Me he propuesto cambiar, y hasta ahora es el mayor cambio que he querido dar en mi vida, se acabaron las caras largas y las malas contestaciones, no estamos para perder el tiempo con semejantes tonterías.


Al fin y al cabo, nuestro tiempo es limitado, y nunca se sabe cuándo dejaremos planes y sueños sin cumplir.











(19/9/2016)
Suerte la mía por estar escribiendo hoy esto




3 comentarios:

  1. Buen post. Habría que leerlo al menos una vez a la semana. ¡Ánimo Oria!

    ResponderEliminar
  2. Buenísimo. Gracias por recordarnos las cosas importantes de la vida. Un beso.

    ResponderEliminar