martes, 21 de junio de 2016

Abierto por vacaciones

Querido verano. Has empezado. Hemos empezado. Ya no hay marcha atrás. Ya puedes guardar en el cajón todas las promesas rotas y concentrarte en fabricar las nuevas, que el tiempo se te escurre de las manos. Ya puedes seguir construyendo expectativas para seguir poniendo a prueba esa fuerza de voluntad que algunos creen indestructible, pero que, a veces, un ligero golpe de viento, rompe a pedazos. Ya puedes ponerle buena cara al mal tiempo aunque mil tormentas azoten tu corazón. Sigue poniéndote a prueba. Sigue resguardándote ante el miedo a exponerte. Sigue maquillándote cada sonrisa aunque el hielo penetre cada poro de tu rostro.

Es momento de creer que este verano será mejor que el anterior, y el anterior, y el de hace un siglo. Quizás porque no nos queda otra, quizás porque por debajo de la esperanza solo hay polvo. Polvo que nos recuerda que acostumbrarse es extraordinariamente peligroso, y la imprevisibilidad está demasiado infravalorada.
Permítele un descanso a tu consciente, deja por un segundo de machacar tu mente, dedícate a fluir, como si todo lo que te condiciona y acribilla en este callejón oscuro se fundiera con el calor de todos los pequeños momentos de felicidad, porque solo así, solo así, llegaran. Llegarán y nos besaremos. Y nos volveremos a besar. En las calles que rodean las catedrales, en las avenidas de todas las ciudades. Nos besaremos y nos volveremos a besar, bajo los puentes antiguos, detrás las persianas, delante del portal de casa, encima de los tejados. Nos besaremos en los coches y fuera de los armarios, en la terraza de un edificio de oficinas, en el borde de las máquinas de café, en el infierno de los suburbios y en el corazón de un bosque nevado, de cara al mar y de espaldas a las montañas. Nos besaremos porque sí, porque antes no podíamos, porque podemos hoy, porque queremos poder mañana. Nos besaremos con gusto a tabaco y azúcar entre los dientes, con los labios cortados, lenguas con piercings, encías rojas y mejillas enrojecidas por los primeros baños de sol. Nos besaremos con amor y con deseo, con ganas de jugar y con ganas de reír, nos besaremos porque sí, porque ayer no, porque mañana seguro, porque queremos tenernos los ojos cerca, los cuerpos cerca, el amor cerca.

Y el verano no tendrá otra opción que rendirse ante nosotros.

No hay comentarios:

Publicar un comentario