2017.
Qué intenso.
Qué emocionante.
Y qué confuso.
Ya está, se ha acabado, otro más. Otro que se lleva con él momentos increíbles. Valiosas lecciones. Profundos sentimientos. Unos más fugaces. Otros más estables.
También se lleva propósitos, algunos cumplidos, otros pendientes y otros revocados, puede ser que la causa de gran parte de estos últimos haya sido el miedo.
Tras haber conseguido romper muchas barreras en estos meses, me queda una. Mi eterna barrera. Ahora mismo es la que me coacciona en todo lo que siento y solo espero que el 2018 sea el año en el que pueda con ella. O pueda conmigo.
Y ojalá en un año pueda escribir cómo lo hice, lo mucho que me costó y cuánto se llevó por delante.
Gracias por situarme tan bien.
Gracias por rodearme tan bien.
Y gracias también por tratarme tan bien, vida.
Feliz año y feliz vida.
No me siento capaz de decirte quién soy, pero quiero que sepas que me pareces excepcional y que te mereces lo mejor en todos los sentidos. No te conformes nunca, te admiro mucho.
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