jueves, 18 de junio de 2015

Y nos dieron las diez...

Y nos dieron las diez, y las once... Y nos llegaron a dar las cinco de la mañana mientras hablábamos escuchando a Sabina bajo ese inmenso universo que tan pequeños nos hacía sentir. Y confesábamos nuestros miedos, nuestros sueños, nos reíamos de nuestros fracasos. Cayó alguna que otra lágrima, ahí comprobamos que ninguno de los dos éramos de piedra. Acabamos por conocer más al otro que a nosotros mismos. Y qué bonito fue tener a esa persona con la que todo era mejor. Y qué fuerte te sentías pensando que siempre estaría ahí, a tu lado para lo que necesitaras. Que difícil es hacerse la idea de que eso no es así, esa persona fue una de las tantas que se cruzan en nuestro camino, pero que por desgracia tiene otro diferente por recorrer. Sigue siendo complicado el entender que esa persona que te logró convencer de que los "siempres" si existían ha sido la misma que te ha demostrado que eso no es así. Pero la vida son lecciones, somos jóvenes y lo que nos toca es tropezarnos una y otra vez. Espero que eso no nos consiga asustar y que con ello aprendamos a valorar a esas personas y esos momento mágicos que siempre serán una parte de tí.
 

                          

No hay comentarios:

Publicar un comentario